Dulce pecado
El caramelo de su carne me seduce, atrapándome con la promesa de su sabor. Cierro los ojos, intentado capturar en mi retina el sublime momento
Rockola
Rockola retumbaba. La madrugada se mezclada con las sombras de la noche.
Cómo una pluma
Miro alrededor. Todo está igual. Encima de la mesa sigue la manzana mordida de la noche anterior. Junto a ella está mi móvil, mis pastillas y un libro que se quedó a medio leer.



