La siesta
—¡Ring, ring! El sonido del timbre le despertó de su siesta. Se incorporó adormecido todavía. Observó por la mirilla y la anticipación recorrió sus venas. Abrió la puerta despacio…, saboreando el momento. —Buenos días. Soy Rosa, represento a la Asociación de Vecinos. Estamos vendiendo unas papeletas para ayudar a la parroquia del barrio, ¿podría comprarme alguna? —la voz cantarina de la chica acabó por despertarle. —Buenos días, preciosa. Por supuesto. Pasa y espera un momento mientras busco el dinero —Se…
El principio del fin
El sol se coló por la ventana de la lujosa cocina. Saludaba al copioso desayuno que había preparado. Colocó el sirope de arce con sumo cuidado al lado del plato. A su marido le encantaba aquel brebaje.
Rockola
Rockola retumbaba. La madrugada se mezclada con las sombras de la noche.



