Garabato
Cuando llamaron a la puerta, Clara ya sabía que no era una visita amable. No por la hora ni por el tono seco del timbre. No por el silencio que vino después. Sabía que era él. El administrador entró sin quitarse el abrigo. Miró el salón pequeño, el sofá hundido, las fotografías torcidas. No levantó la voz; no le hizo falta. —Tienes dos opciones —dijo dejando un sobre en la mesa—. O firmas la rescisión hoy, o mañana mismo empezamos…
La otra
¿El espejo, una mujer? Cristal empañado, aliento de la verdad que nunca quiso escuchar. ¿Quién soy? Resquicio de una sombra en una habitación vacía. ¿La vida? Costuras de años…, minutos de arena. ¿El ayer? Rosa marchita que el maquillaje ya no cubre. ¿El amor? Susurro sin nombre siempre entre sábanas ajenas. ¿Mi casa? Vacío de un abrazo que nunca se cerró. ¿Mis manos? Dedos que aprendieron a sostener el tiempo en un sollozo. ¿Mi piel? Mapa de ausencias que jamás…
La Gata del Averno
A la mina la conocían por el humo del faso, no por el nombre. Tabaco berreta, del que te raspa la garganta y te hace lagrimear. Bajaba al sótano después del laburo, se emperifollaba con lo que quedaba del carmín —puro rebusque— y le daba al micrófono. En la cartelera de neón medio quemado decía “La Gata China”, en letras torcidas y fondo desteñido. Pero en el boliche, entre mesas pegajosas y vasos rotos, le decían Reina y ella se…



